Siete días degustando buenas películas

2 Mayo 2012

 REDACCIÓN DE EGO

2012-05-02 — 12:00:00 AM — PANAMÁ. Para quienes gustan ver cintas cinematográficas que no se queden en el actor musculoso y la actriz bonita, sino que revelen alguna situación del ser humano y que entre esos acontecimientos haya espacio para la poesía visual que hizo que otrora al celuloide se distinguiera como ‘séptimo arte’, estos últimos siete días han sido utópicos. 

50 películas internacionales que, por lo general, son difíciles de ver en las comerciales salas de cine del país, han estado al alcance del Teatro Nacional, Cinemark de Multicentro o en la Plaza Quinto Centenario, en San Felipe, debido a la realización del primer Festival Internacional de Cine de Panamá (IFF Panama, por sus siglas en inglés). 

Descubra en estas líneas qué valoran los asistentes al festival, qué películas les hicieron llorar, reír o cuáles los decepcionaron. 

MEMORIAS 

‘A través de un documental como Curundú, de Ana Endara, pudimos acercarnos a realidades que, aunque están a la vuelta de la esquina, nos resultan profundamente ajenas en medio del ‘modelo de desarrollo’ de país en el que estamos inmersos y que genera tanta desigualdad y violencia’, expresa Carlos Pavel Smith, de profesión psicólogo, pero que gozó del IFF Panamá como un ciudadano más. 

A su criterio, la presencia de directores y del elenco de las obras permitió a las personas entender a mayor profundidad las obras, su desarrollo, sus matices y las apuestas contenidas en las mismas. 

‘Lo que más disfruté fue el cine al aire libre. Creo que la congregación de la comunidad sin distingo alguno en la plaza, en el parque, en lo público, en el bien comunitario es profundamente simbólico. En nuestro contexto social y cultural tan atomizado, el estar juntos sin distingo alguno, contemplando arte y en la misma sintonía, al menos durante la proyección de un filme fue una experiencia maravillosa que si bien no refleja necesariamente integración o intercambio de ideas, me parece un buen comienzo’, explicó Pavel. 

Además, ‘el cine al aire libre también nos permitió a un amplio número de personas participar en este proceso cultural de forma gratuita, lo que es una apuesta interesante del festival’, concluyó. 

Por su parte, el cineasta panameño Luis Romero comentó que el Festival ha sido ante todo un ejemplo de organización. 

‘He estado en muchos festivales y en casi todos priva el caos y los cambios repentinos en la programación, cosa que no vi acá’. 

El amante del séptimo arte comentó que es importante el buen nivel de las películas participantes, charlas y paneles, que permiten un gran intercambio de información y en algunos casos de aprendizaje para los nuevos realizadores. 

‘Uno siempre quiere la perfección y, a pesar del alto nivel del festival, siento que faltaron más películas europeas e inclusive eslavas, recordemos que los festivales son una ventana para los realizadores, mostrar sus obras, pero al mismo tiempo, una oportunidad única que tienen los asistentes a las películas de ver otras historias y otros lenguajes audiovisuales, más allá de lo que Hollywood ofrece a lo que estamos acostumbrados’, recalcó Romero. 

Para Rosa Peña, quien asistió a ver Chico&Rita, al Teatro Nacional, ‘la oportunidad de ver películas independientes con contenido social y cultural es novedoso, espero que ésta sea la puerta para otras iniciativas’. Por su parte, la promotora cultural Alexandra Schjelderup cuenta que ha visto Poesía, Heleno, entre otras, y que hoy verá La ruta de la luna. 

Hoy finaliza el festival, con proyecciones como Un método peligroso, Sala 5, 9:15 p.m. en Cinemark, Multicentro; mientras que el Teatro Nacional se despide del IFF Panama con La chispa de la vida, a las 7:30 p.m.