La batalla del agua de Bolivia, en el cine

1 Mayo 2012

  ANA M. PINILLA V

 apinilla@laestrella.com.pa

 

  2012-05-01 — 12:00:00 AM — PALABRA. Los bolivianos protagonizaron una batalla de tantas en Latinoamérica. Pelearon el agua en el año 2000, defendieron la lluvia en lo que se llamó ‘la guerra del agua’ y es que hace 12 años el gobierno boliviano de Hugo Banzer, hizo acuerdos a espalda de los pobladores y vendió la empresa estatal de agua a una multinacional estadounidense llamada Bechtel, que incrementó en un 300% el precio del agua, en el que para aquel entonces era el país más pobre de América latina. 

 

 El pueblo salió a la calle y se enfrentó con la policía y sitió Cochabamba, quedando la ciudad incomunicada. 
 
Lejos, en la ciudad del alto en la provincia de Cochabamba, Juan Carlos Aduviri, se organizaba con el resto de la población para enviar gente a apoyar la lucha por el agua en la capital cochabambina. 

Después de días de balas, sangre y tomas de edificio, los bolivianos ganaron. Se quedaron con el líquido y la multinacional se fue. 

Una batalla ganada y terminada, daba pie al comienzo de otra historia desconocida en ese momento, porque nacía También la lluvia. 

COMO ACTOR 

Pero la historia de Juan Carlos Aduviri lo llevó al rol que nunca quiso y es que, si bien siempre soñó con ser cineasta, nunca se imaginó interpretando, haciendo de actor. 
Su vida fue sencilla, es hijo de una ama de casa y un padre minero, quien falleció por las enfermedades del oficio y tiene siete hermanos. 
Nació humilde y digno en la saqueada Bolivia. 
Las primeras imágenes que recuerda es la de él jugando con un sapito, seguido de ‘unas cómicas que la televisión alemana le vendía a Bolivia: El oso, el tigre y los demás, donde los protagonistas parodiaban con ir a Panamá, así jugábamos con mis hermanos. Creció viendo la televisión y crecí fascinado con ella’, contó Aduviri, mientras disfrutaba del viento del mar desde el Hotel Le Meridien, en la Avenida Balboa; viento que muchos bolivianos no conocen. 
Y agregó ‘anoche me que quedé como dos horas viendo hacía el mar. Es hermoso’. 
‘Siempre soñé con ser cineasta, mi familia no me lo tomaba en serio, porque éramos muy humildes y esta era una profesión para la élite boliviana. 
Me dediqué mucho tiempo a la carpintería con mi hermano, porque tengo una dislexia severa y nunca me fue bien en la escuela’, dijo el hombre de ojos rasgados, estatura baja y risa fácil. 
¿Pero cómo quedaste actuando en También la lluvia? 
‘Ingresé a la Escuela Municipal de Cine del Alto, en 2006. Tres años después, me gradué con una especialidad en dirección cinematográfica y enseguida salió la oportunidad de participar en También la lluvia, y me pareció genial, porque buscaban gente para la producción, en ningún momento me imaginé actuando. Pero Rodrigo Bellot me pidió que hiciera el casting y fui a hacerlo. Luego hicimos otras pruebas y volvieron a mandar el material a España para que la directora Icíar Bollaín lo viera’. 
Y quedó tan impresionada que Aduviri fue el elegido y tuvieron que reescribir a otros personajes de la película, porque Bollaín lo quería a él en el rodaje. ‘La verdad seguía sin estar convencido, pero cuando me llevaron a La Paz a conocer a Icíar Bollaín todo cambió. Con ella, fuimos a almorzar y me impactó lo que quería mostrar en la película. No pude decirle que no a esa maravillosa mujer que me hablaba con tanta pasión sobre la historia del pueblo boliviano’. 
Aduviri Luna comenzó una dieta especial y se enfermó. ‘Tenía problemas en la vesícula y estaba muy estresado; la idea de trabajar con actores como Luis Tosar y Gael García Bernal, me tenía muy ansioso’. 
El filme se hizo todo en exteriores y participaron unas 800 personas en rodaje, lo que significó una inversión de 6 millones 621 mil dólares. 

UNA DE TANTAS LUCHAS 

El objetivo era simple y complejo a la vez: contar lo sucedido en el año 2000, con la llamada guerra del agua en Cochabamba. 
‘Lo que más resaltó de la película, es que muestra claramente el orgullo y dignidad del pueblo boliviano, que de forma muy consciente luchó por deno jarse quitar el líquido vital’, expresó, con una mano en el pecho, Aduviri. 
Remató: ‘Bolivia ha luchado para alcanzar mejores días, uno de los sectores destacados son los mineros, que con dinamita y hierba coca en la mano enfrentaron a los gobiernos corruptos en Bolivia. Yo siento que llevo el espíritu guerrero de un minero en la sangre’. 

En Bolivia, la guerra del agua no fue la última, para el año 2003 se desató otra revuelta ya que el entonces Presidente Gonzálo Sánchez de Lozada quería privatizar el gas. ‘Querían vender el recurso a precio de gallina muerta y sacarlo por puerto chileno, salimos todos los ‘alteños’ a luchar a las calles, estas batallas están en cada familia boliviana. Ahora trabajamos en hacer una Escuela de Cine Nacional —pública—’. 

EL BOLIVIA DE HOY 

Según el actor, Bolivia vive otros tiempos. ‘El presidente indígena, Evo Morales, trata de reivindicar los derechos de nuestro pueblo, ahora somos un estado plurinacional y Bolivia es compleja, tiene muchas etnias, lenguas y estar en armonía con todos es complicado. Es cierto que hemos avanzado mucho y también se crearon políticas para eliminar el racismo. Estamos en buen camino’, aseguró el actor de 35 años. 
Aduviri hoy se dedica a buscar fondos para la creación de una Ecuela Nacional de Cine; sigue como profesor en la Escuela Municipal del Alto de la provincia de Cochabamba, pero dejó la dirección, no estaba de acuerdo con algunos lineamientos que el municipio le quería dar al centro de estudio cinematográfico. También sigue trabajando en algunos guiones de su autoría y cuida a su madre, de 72 años. 
Es un hombre claro y sincero, que cree en los seres humanos y la posibilidad de cambio en cada uno. 
De carácter sensible, dice añorar el mar que su país nunca tuvo y sueña con que los bolivianos no partan de este plano, sin avistar el azul de los mares. 
No lee mucho, por su problema de dislexia, pero trata de hacerlo aunque le cueste. Recuerda La Ilíada como uno de sus favoritos. Cree en el cine reflexivo y de entretenimiento y está convencido de que si se le diera más apoyo al cine latinoamericano seríamos una buena competencia para el cine comercial. 
Asegura que el cine boliviano está creciendo y que existen muchos jóvenes interesados en contar historias y que la tecnología digital, da un plus al séptimo arte. ‘Hoy los latinoamericanos estamos exportando directores al mundo, con ideas frescas para un cine aburrido’, dijo convencido. Además, relata que ‘hacer coproducciones es enriquecedor y muy práctico; es una llave tremenda para disparar el cine latinoamericano’. 
Para él, También la lluvia rescata el respeto y afirma que la frase que la define es ‘todos quieren cambiar el mundo, pero pocos a sí mismos’, y que son las acciones las que definen a las personas y no los discursos. 
Es muy fácil vencer a otra persona, pero vencerse a sí mismo es uno de los retos más grandes del ser humano, opina. ‘Cuando te has vencido a ti mismo, allí puedes ayudar a los demás’, concluye el cineasta.